El alma es
nuestra morada.

Para mí, el crecimiento espiritual tiene dos pilares: encontrarnos con nosotros mismos y encontrarnos con los demás. Dios es tan amplio que una sola mirada no alcanza para comprenderlo. Al escucharnos y compartir, descubrimos algo que solos no podríamos ver.

Creo que el alma es nuestra morada: un lugar que cultivamos con amor y que también crece cuando nos abrimos a otros.

Te cuento mi historia
Ilustración de una ventana abierta, una vela y la luz cálida de una casa